Sonaba en el ambiente posiblemente una de las mejores canciones del pop español compuesta por el poeta de las calles desiertas, Antonio Vega y el resto de su maravillosa banda Nacho García Vega (guitarras y voces), Carlos Brooking (bajo) y Ñete (batería). La chica de ayer.
Los recuerdos se agolpaban en mi cabeza, comencé a tener flashes de viejos amigos, antiguas parrandas, historias de institutos y primeros amores. Es difícil explicar como hay veces que el cerebro nos regala retazos de nuestra vida sin motivo aparente, que nos hacen sumergirnos en una época de nuestra vida de la que ni siquiera nos acordábamos, pero que nos envuelven en una manta de anhelo y de añoranza.
Casi sin darme cuenta comencé a canturrear la letra, cada vez más ensimismado en mis recuerdos. Una sonrisa apareció en mis labios. De repente, me encontré entre los pasillos de mi añorado instituto, viejos colegas ensartados en los viejos "chippie", fumaban cigarros a escondidas mientras relataban las "cacerías del último finde". Parece mentira como la vida te hace olvidar prioridades y te las cambia, sin previo aviso, por obligaciones.
Eran tiempos barbilampiños, de resacas domingeras, de faldas y minifaldas, de primeras veces y rebeldía. Eran días de País, de muixeranga, de Joan aquí y de Felipe allí. Días felices. Días de progreso.
Es quizás por eso, por lo que más me duele la situación actual. Me siento en parte responsable porque gran parte de la culpa de los últimos grandes problemas que ha sufrido este país es por culpa de MI GENERACIÓN.
Nací, como mucha, muchísima gente cerca del año 1975(gran año por otra parte), somos los pertenecientes a la época del baby-boom. Llegábamos en unos años inciertos en los que un día Tejero y otros la ETA, insertaban el miedo en el espíritu colectivo de una sociedad que ha tardado mucho en reprimir, si no olvidar, todo su acervo histórico. Con una clase política todavía con la "L" de prácticas sobre Democracia y un país por construir, llego el primer día de clase. Nos vimos sumergidos en un sistema educativo con cierto regusto a formación del espíritu nacional y con sonidos a padre nuestro mañaneros. Las aulas acogían a no menos de 30 alumnos por clase, !que fastidio e Skinner!, y mis padres comentaban que su hijo estudiaba EGB.
Algo hacía presagiar ya que eramos más de los que el sistema podía asumir.
Comparando una representación piramidal de la población española con respecto a su edad y la representación temporal de varios de los grandes problemas socio-económico-políticos vemos que la gran crisis del paro que sufrió la España de la era González y la gran especulación del ladrillo de los últimos años coinciden con dos hechos puntuales de los que responsabilizó a mis compañeros de generación:
1.- La salida al mercado laboral de gran parte de los nacidos en el periodo 1974-1979.
2.- La necesidad de compra de vivienda por emancipación (de esta horquilla generacional) añadiendo a esta bolsa, la gran afluencia de nuevos ciudadanos extranjeros que también se sumaron a esta demanda.
Es pues una gran coincidencia o una clara evidencia de que algo de culpa tenemos. Ante esto lo primero que se me presente es una gran duda...
Soportarán las arcas del Estado la masiva afluencia de nuevos jubilados que supondrá nuestra llegada al periodo post-laboral ¿...?. Ciertamente, siento el miedo en mis pensamientos cuando intento mirar al futuro. O realizamos una fuerte apuesta por una administración pública fuerte que garantice la Sanidad y la Educación o posiblemente nos veremos en no mucho tiempo sumergidos en un panorama social muy preocupante.
1 comentario:
Tenemos un futuro bastante negro los de esta generación.
Publicar un comentario